miércoles 25 de noviembre de 2009

Sin título # 15

.google.


Intenté no evidenciarme, que nadie notara que mis ojos no podían dejar de mirarla. Sabía que podría hacerlo. Yo siempre tan discreta, tan prudente. Ella al lado de mí, regalándome de vez en vez una mirada y una sonrisa. No sé cómo mi mano entrelazada en la suya. Y en la primera oportunidad sin nadie alrededor, me besa. Me sorprendo y correspondo. Sonrío para mis adentros y lo disfruto. Una hora después, más besos, más abrazos, caricias y palabras. No puedo dejar de verla, no puedo dejar de estar encantada por esos ojos verdes que me miran con tantas ganas. No puedo evitar sentir lo que siento, ni quiero. Sus palabras en mi oído, su respiración y su risa. Me llena de placer y no sé qué es más placentero, si el placer que me da con sus ganas de mí o el hecho de que sea Ella. Ella, esa mujer que me robó el aliento desde la primera vez que la vi.

Horas después todo se obscurece. Me regala su ausencia sin proponérmela. Me deja sola y sin saberlo me lleva con Ella. No me deja nada para mí. Los minutos se vuelven horas y éstas se burlan de mí deteniéndose en el tiempo. Mi sonrisa no aparece, también se fue con Ella. No quepo en ningún lugar, me baño, me visto y escapo en mi auto. Han pasado apenas dos horas desde el aviso de su ausencia. No puedo hablarlo. No puedo contarlo. No puedo decirlo. Me bebo tres cervezas, me muero de frío y de desesperación. Pero entera, con la mueca que pretende ser una sonrisa. La misma gente de siempre, todas sonrientes y yo sumida en una tristeza irreparable. Miro el reloj, han pasado apenas siete horas desde el anuncio de su ausencia. Mientras todas se divierten yo sólo puedo pensar: ¡y lo que me espera!

Una semana de silencio absoluto; una semana de 72 horas por día; una semana de aprender a vivir su ausencia como si fuera su presencia. Una semana de esperar un mensaje que no llega. Ha pasado exactamente una semana, me miro al espejo, me encuentro medianamente bonita, lista para irme a “divertir”. Todos mis pensamientos siguen en Ella, escucho una canción y canto mientras pienso en Ella, me interrumpe el vibrar de mi teléfono, lo reviso dando por hecho que es la hora de mi partida y el mundo se me detiene cuando veo su nombre aparecer en mi buzón de entrada de mensajes. No quiero abrirlo. No quiero leerlo. Tal vez ha tomado su decisión final y no quiere verme más. Dos minutos y mi mirada congelada en ese mensaje entrante. Me tiembla la mano, me atrevo y apachurro el botón que lo abrirá; sólo dos palabras, esas dos palabras que me devolvieron la sonrisa; dos palabras que me nublaron la vista, que anegaron mis oscuros ojos: Te extraño.

Y la vida vuelve a tomar forma y movimiento. Como si todo hubiera estado en pausa permanente por espacio de una semana. La gente vuelve a ser agradable y amena. Las risas vuelven a brotar de manera natural, todo a mi alrededor se torna armonioso y bello. Ella me hace ser feliz.

La vuelvo a ver y redescubro que esto me supera. Siento lo que siento y no puedo dejar de sentirlo. Sí, la quiero, sin ninguna condición. Solamente sé que la quiero, ¡y de qué manera! Sé que Ella siente igual. Hay sentimientos que no son unidireccionales y éste es uno de esos. Su mirada se estrella en la mía. Y sabemos lo que va a suceder. Y queremos que suceda. Me fundo en sus labios y me puedo quedar a vivir ahí. Me estremece la piel sentirla cerca, me seduce su voz, su peculiar manera de observarme, su aliento en mi cuello. Y todas nuestras confesiones.

Al día siguiente el temor me invade, no sé cuál será su reacción, que nuevas decisiones tomará; no sé si me regalará otra vez su ausencia, esa maldita ausencia que no me viene nada bien. Todo parece seguir igual. Suelto el cuerpo y no puedo evitar sonreír, su aroma me invade y me embriaga. No puedo tenerla lejos, su celular lleno de mis mensajes, el mío de los de Ella. Tres días después me rapta. Me coquetea con la mirada, me guiña el ojo, me sonríe, me manda besos, me intimida con sus mensajes, me dispara la adrenalina y lo único que quisiera es parar al mundo, acallar a la gente que estorba y besarla. Deseo cumplido horas después. Descargas de electricidad recorren todo mi cuerpo cuando sus labios se acercan a los míos. Cuando la pasión la invade y me convierto en el objeto de su deseo. Sus manos rodeando mi cintura, su boca divirtiéndose en la mía descansando sólo para decirme palabras que me hacen sonreír.

Sí, esto me supera y no lo quiero evitar.


sábado 14 de noviembre de 2009

¡Fuuuuuck!

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Yo sé que algo no está bien con Ella. Algo está sucediendo. Me invaden ataques de ansiedad. La tengo pegada a mí como si fuera una extensión de mi cuerpo. Y no puedo preguntar. Y no la puedo buscar. Debo respetar su espacio. Pero sé que algo le está pasando, yo lo sé. No puedo más con esta inquietud. ¡Odio ser bruja!


miércoles 11 de noviembre de 2009

Antojos # 2

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Que me veas de esa única manera que tú sabes mirarme. Que me sonrías con esa espectacular sonrisa que sólo tú tienes. Que me repitas cuánto me quieres. Eso no es delito, es deleite.



martes 3 de noviembre de 2009

Confesiones # 4

.backgrounds.


¿Qué haces cuando por más que intentas las imágenes te persiguen?, ¿Cuándo de la nada te recorre un hormigueo por la columna vertebral al recordar alguna sensación? No depende de ti, no haces nada para estar sobre el mismo pensamiento una y otra vez. Pero como una ola de burla las sensaciones te revuelcan, se te eriza la piel, las emociones te someten y vuelves a sentir casi tan real lo que alguna vez sí sucedió. Un álbum imaginario de fotografías. Nítidas todas ellas. Unas tras otras, tan rápidas como una película. Y no puedes hacer nada. Ni siquiera hablar. Un nudo en la garganta, la ansiedad del estómago pegado a tu espalda. Un montón de preguntas. Un montón de letras. Un montón de silencios. Otra vez soñé con Ella. Pero esta vez Ella no soñaba conmigo. Me soñé maniatada, con los labios cosidos, con ganas de explotar y gritar, pero lo único que logré fue una avasallante pero discreta implosión.

La vida es una experiencia maravillosa, enriquecedora. En el justo momento que crees que no queda nada más por ver, alguien se presenta ante ti y te cambia la vida. Aunque la historia termine sin un final feliz, el sólo hecho de haberla vivido la convierte en grandeza. ¿Qué puedes hacer cuando tu pasado te condena?, ¿cómo podrías hablar a favor de ti? Imposible. ¿Cómo cambiar las estructuras de alguien más? Imposible. Cada quien es responsable de su vida, sus acciones y sus orgasmos. Mi pasado es lo que soy hoy. Sus convicciones encima de sus sentimientos. Ésos –ya lo dijo- no son importantes. Eso es lo que es Ella.

Pero la realidad me confunde, no sé si fue un sueño o no. ¿Sucedió realmente?, ¿es verdad que mis ojos la vieron viéndome?, ¿estoy suficientemente loca para aún sentir el olor de su piel en mi nariz sin nunca haberla tenido cerca de mí? Todavía recuerdo cada una de sus palabras, ¿o no existieron? Siempre es una posibilidad justificarme y justificarla con mi demencia en potencia. Pero retumban en mis oídos su respiración, su agitación y cada una de sus palabras. Todas y cada una de sus palabras. Muchas, tantas, todas, tatuadas en mi memoria. Aún siento sus dientes encajándose en mis labios, la suavidad de su boca, la calidez de su lengua, la furia de sus besos y la grandeza de su sonrisa. Veo todavía sus manos revelándose ante mi piel, explorando los continentes de mi cuerpo; sí, todavía la veo viéndome.

Ni siquiera sé que siento, ni siquiera sé que quiero, como los salmones nado de los recuerdos contra la corriente, pero cuando llego a la otra orilla ahí están ellos esperando por mí. Me muero de miedo, aunque no sé de qué. ¿De su posible ausencia? Sí, de su ausencia. Si el precio de ese momento es su ausencia, me arrepiento. Pero soy hipócrita, porque no es verdad, de nada me arrepiento, si cada que me salta una imagen viene acompañada de mi enorme sonrisa. Quiero tenerla cerca, no importa de qué manera. Pero cerca. Al fin que callada soy. Al fin que lo yo siento tampoco importa. Al fin que mi silencio ya lo tiene comprado. Sólo importa tenerla cerca.

Sólo sé que si desbaratarme en sus ojos, derretirme en sus manos y estremecerme en su piel fue una equivocación, daría lo que fuera por volver a cometerla con tal de comprobar si sólo lo soñé.


miércoles 28 de octubre de 2009

Debrayando # 3

.desconocido.


Soñé que Ella me soñaba. Soñó que sus ojos me observaban, me analizaban. Soñó que yo intentaba descifrar sus pensamientos mientras su mirada me laceraba. Soñé que soñaba con tocarme. Y lo hacía. Soñé con su respiración agitada mientras mi corazón retumbaba en toda la habitación. Soñé que su aliento se confundía con el mío, su piel caliente rozando mi cuello y yo convertida en piedra, inmóvil, intentando no despertar de ese sueño donde Ella me soñaba.

Soñé que Ella me soñaba. Su cuerpo encima del mío. Sus dientes mordiendo mi labio inferior y yo controlando mis ganas de comérmela. Soñé que soñaba que me besaba. Soñé que soñó besos felices. Soñé con besos nuevos, genuinos, auténticos. Soñé que Ella soñaba que esos besos eran reales. Tanto tiempo sin ser besada. Mucho más tiempo sin ser besada con tantas ganas. Soñé que Ella soñaba que me deseaba. Que sus inquietantes ojos verdes no podían dejar de mirarme y admirarme. Soñé que soñó que sus inexpertas pero ágiles manos me acariciaban, me recorrían, me exploraban.

Soñé que Ella me soñaba. Soñé con su risa, con la expresión más feliz que le he visto. Soñé con sus pupilas a tres centímetros de la mías. Soñé con esas pequeñas grietas que enmarcan su mirada, profundizándose con cada sonrisa. Soñé que yo no podía dejar de verla. Soñé con su rostro irritado por la excitación, con su cara húmeda de sudor, los labios hinchados de pasión. Sí, yo soñé que Ella me soñaba. Soñé que soñaba que sucedía lo que tantas veces habíamos evitado. Soñé que era inevitable que pasara. Soñé que Ella se arrepentía mientras yo había recibido el regalo más bello e inesperado. Sí, yo soñé que Ella me soñó…


miércoles 7 de octubre de 2009

Nuevamente Ella

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Nunca me había sucedido eso de crear falsas imágenes de alguna persona; eso del encantamiento no se me da. No me gusta sobrevalorar ni devaluar a nadie. Para cada quien el justo lugar bajo mi lupa de la percepción. Tampoco me había tocado conocer a alguien que tuviera tantas y tan distintas personalidades. Ha sido una tarea ardua pero divertida encontrar cómo lidiar con ellas. Nunca sé qué puede detonar la presencia de una nueva o la ausencia de otra más. Ella, la de los ojos verdes, de la que tiene tanto tiempo que no escribo, tiene una gama variada de personalidades. Y como se lo dije a ella: a todas las quiero aunque no todas me vengan bien.

En algunas conversaciones me ha dicho que no sabe distinguir cuándo la invade cada una de estas diferentes Ellas. Y creo que no le gusta la idea de que sea yo quien la pueda leer de manera tan transparente. Nuestra extraña relación está basada mayormente en los beneficios y bondades de la tecnología: mensajes al teléfono celular y conversaciones –a veces largas y a veces cortas; algunas superfluas, otras más profundas- por mensajería instantánea; algunos encuentros con amistades mutuas y nulos encuentros a solas. Sin embargo para Ella es complicado lidiar conmigo en los momentos en los que –como toda mujer- las hormonas me invaden y por consecuencia, me alteran. No sabe qué hacer conmigo; no sabe y no le interesa aprender.

Siempre he creído que hay personas con las que se generan vínculos estrechos sin razón aparente, la empatía se manifiesta inmediata y la convivencia fluye con naturalidad. A mí me sucedió exactamente así con Ella. De la nada, sin motivo, formé un lazo hacia Ella -no sé si Ella conmigo, aunque en mi mente creo que sí- y mi cariño, poco común en hacerse aparecer, surgió. Nunca aspiracional. Siempre he tenido los pies bien puestos sobre la tierra, de plomo son. Que me parezca una mujer guapísima no quiere decir que yo confunda la gimnasia con la magnesia.

En una charla el día de hoy, me dijo que con frecuencia los seres humanos tendemos a crear imágenes erróneas de los demás; los sobrevaloramos, los encantamos. Todo esto a colación al hacerle ver la muchedumbre de personalidades que la conforman. Es entonces cuando confirmé mi teoría que ya venía de días atrás rondándome por la cabeza: lo que yo veo en Ella es producto de mi imaginación. Así que como yo fui su creadora, también soy quien la puede destruir. Y tristemente el día de hoy esa es la decisión que tomo: verla como en verdad es.

Lo verdaderamente triste es que con encantamiento y sin encantamiento, la sigo viendo igual de encantadora. Renuncio a la idea de creer que yo la inventé. Ella cooperó para que lo que mis ojos ven y mi corazón siente por Ella sea completamente real. Y como en algún post pasado escribí: sólo sé que lo que hasta hace un par de días era, ya no es. ¡Y cómo lo extraño!


jueves 24 de septiembre de 2009

Puro teatro o hace apenas un año

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Me encontraba yo en mi departamento platicando con Mayela -bautizada así por Zeta-, mi nueva compañera de departamento, y la única que he tenido por aquello de que no me gusta compartir mi espacio. El punto es que discutíamos sobre el nuevo post de La Ninfa y de lo semejante que me parecieron algunos síntomas del trastorno límite de la personalidad TLP con el comportamiento de Zeta. Pero ella, que es una psicóloga egresada de la Universidad de Guadalajara y con los conocimientos necesarios para emitir sus opiniones, inmediatamente sacó su DSM-IV-TR (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) para revisar detenidamente lo que yo creo son sus síntomas.

A continuación las características del diagnóstico –algunas de las cuales Abdel ya hizo mención en su muy interesante texto-:

1. Esfuerzos por evitar abandono real o imaginario

2. El rechazo provoca cambios profundos en la auto-imagen, afectividad, cognición y comportamiento.

3. Intolerancia a la soledad

4. Actos impulsivos como auto-mutilación

5. Patrón de relaciones inestables e intensas

6. Idealización del ser amado y devaluación inmediata del mismo

7. Propensos a los cambios dramáticos de la percepción de los demás

8. Cambios dramáticos de la auto-imagen, valores y aspiraciones profesionales

9. Impulsividad peligrosa como: sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria

10. Temor a la responsabilidad

Después de todo esto me di a la tarea de hacer una tablita comparativa para ver cuáles criterios cumplimos cada una de nosotras dos, aún sin el consentimiento de Mayela, aunque le he dejado claro que esto no es más que un blog donde vomito mis pensamientos, sin por ello pretender que tengo los conocimientos necesarios para semejante ejercicio.


criterios

zeta

lía

esfuerzos por evitar el abandono real o imaginario

si

No

relaciones inestables e intensas caracterizados por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación del ser amado

si

no

alteración de la identidad: auto imagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable

no

no

sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria

si

no

comportamientos autodestructivos y/o automutilación

no

no

inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad al estado de ánimo: episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad

no

no

sentimientos crónicos de vacío

si

no

ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la idea: mal genio, enfado, peleas físicas

no

no

ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves

no

no


Según el DSM-IV-TR para diagnosticar a una persona con TLP se debieran cumplir cinco de los criterios antes mencionados. Tristemente para mí –en aras de comprobar que Zeta está enferma mentalmente- no cubre más que cuatro y sólo a mis ojos. Y yo –obviamente- no cumplo ninguno. Son los privilegios que poseo por ser la autora de este texto.

Sin embargo, no contenta con este resultado y aprovechando que mi nueva compañera de departamento se retiró a dormir, hurgué en el maravilloso librote rojo que dejó encima de mi sofá verde. Buscando y buscando encontré por fin un trastorno que embona perfectamente con las características de Zeta, jactándome de no necesitar conocimientos para diagnosticarla.


Nombre: Trastorno Histriónico de la Personalidad THP

Criterios:

1. Incomodidad en situaciones en las que no es el centro de atención

2. La interacción con los demás es caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador

3. Expresión emocional superficial y rápidamente cambiante

4. Utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo

5. Forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices

6. Muestra auto-dramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional

7. Sugestionable: fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias

8. Considera sus relaciones más íntimas de lo que son


Y bien, ustedes se preguntarán: ¿por qué Lía asume que Zeta padece ese trastorno? La respuesta es la siguiente:

Dentro se su grupo teatral –por que cabe señalar que efectivamente pertenece a una productora teatral- fue bautizada por Mayela como “la señorita i need love” por aquello de sus constantes demandas de demostraciones afectivas. Su recurso más efectivo para llamar la atención de los demás es la seducción y la sexualidad. La diplomacia, la modulación de voz, la mirada provocativa son sus armas constantes y perennes para el logro de sus objetivos. Sin embargo es vulnerable a la opinión de los demás, requiere del reconocimiento y aceptación de su contexto social y si se presenta la ocasión donde sea susceptible de perder su imagen, el drama teatral se hará presente con gestos y actuación, sin perder nunca la pose y el estilo.

En fin, ya tiré mucha mierda por el día de hoy. Aclaro que esto no es más que mi opinión subjetiva y parcial –y mi ardor- reconociendo mi incompetencia en terrenos de psicología.

Aún así, hasta el día de hoy agradezco a esa mujer que me ha llenado de aprendizajes, esos “souvenires” como sabiamente La Ninfa los describió.


Puro teatro


Igual que en un escenario
finges tu dolor barato
tu drama no es necesario
ya conozco ese teatro
Fingiendo qué bien te queda el papel
después de todo parece
que ésa es tu forma de ser


Yo confiaba ciegamente
en la fiebre de tus besos,
mentiste serenamente
y el telón cayó por eso

Teatro, lo tuyo es puro teatro,
falsedad bien ensayada
estudiado simulacro,
fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón

Y hoy que me lloras de veras
recuerdo tu simulacro
perdona que no te crea
me parece que es teatro


Nota aclaratoria: Este post fue escrito hace un año, cuando Zeta se fue por última vez.