.google.
Algún problema debo tener con el Karma -pienso yo-, me he de haber portado muy mal en mis otras vidas, habré sido violadora, asesina, ninfómana –seguramente-, infanticida, estafadora, traficante o-qué-sé-yo, pero el punto es que -sin temor a equivocarme y seguramente, otra vez- fui una hija de la chingada.
Según Wikipedia, la enciclopedia libre, el Karma “es una energía metafísica invisible e inmensurable que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del Karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores”.
¿Y qué culpa tengo yo de lo que hice en otra vida? Ni siquiera me acuerdo –sino me esfuerzo- de lo que hice ayer. No se vale que las acciones ejecutadas por mis anteriores “yos” vengan a joderme la vida actual. ¿O tendré mal acomodados los Chakras?, o ¿sólo estaré buscando a qué –o quién- echarle la culpa de mi mala racha?
Ya sabemos todos los que me conocen que no soy una persona fácil de llevar, mi carácter es ácido, mi humor negro y mi franqueza tan grande como la Falla de San Andrés. Por lo tanto no soy muy querible de entrada, hay que darme el beneficio de la duda y después el hielo –tal vez- se rompa.
Sin embargo habiendo pasado ese proceso para querer y que me quieran, el amor –en cualquiera de sus manifestaciones- se vuelve una constante, nunca una variable. Así que si de amor de pareja se trata, mucho más. Incluso, cuando la relación ya se ha roto, quedan vínculos que parecen irrompibles, que nos unen. Así pues, las mujeres estamos locas.
Pero hay momentos –días malos, quizás-, estar en el lugar y a la hora equivocada, el mal humor, el cansancio, las hormonas o-qué-sé-yo que sin previo aviso quiebran ese lazo invisible que alguna vez se pensó –valga la redundancia- inquebrantable. Simplemente ¡zaz! se rompió, se fracturó, se hizo añicos y nunca podría volver a ser igual.
Hace ocho meses desbaraté uno de esos nudos, ayer se deshizo otro –sin habérseme consultado- y quiero creer que estos quiebres están sucediendo solamente por y para mi bienestar. Lo que no sirve estorba y lo que estorba se echa a la basura… Prefiero que mi contexto social esté conformado de gente que me sume y nunca que me reste, aunque esto implique más rupturas emocionales. He dicho.
Más vale que no tengas que elegir
Entre el olvido y la memoria
Entre la nieve y el sudor
Será mejor que aprendas a vivir
Sobre la línea divisoria
Que va del tedio a la pasión




