jueves, 7 de mayo de 2009

Beso

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No sé si es el calor, no sé si es todo el tiempo que llevo en celibato, pero me urge sentir el roce de la piel de alguien sobre la mía. Pero tampoco es cualquier piel aunque tampoco es alguna conocida, es una nueva, de suave textura y delicioso olor. Es esa que me invento en mis habituales noches de soledad cuando cierro los ojos e intento crear un nuevo rostro. Quiero acordarme qué se siente besar; la sensación de nervios en el estómago cuando las bocas a punto están de juntarse, cuando recorre un doloroso escalofrío por la espalda que se alivia con sólo sentir los labios ajenos entreabiertos, su humedad, su saliva, la calidez de su lengua explorando lugares nunca recorridos.

Tendré que darme otra ducha para calmar esta ansiedad que me invade…


domingo, 3 de mayo de 2009

Sin título # 5

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Hoy fue un lindo día, me divertí bastante. Casi siempre estoy rodeada de un montón de amigas mujeres, soy muy mujeriega y no en el sentido estricto de la palabra, simplemente me gustan las mujeres: sus rostros, sus cuerpos, sus movimientos, sus pensamientos, sus acciones sus ademanes, ¡vaya, tanta cosa! Así que aunque me rodeo de mujeres y de cada una de ellas haya cosas que me gustan, no se traduce en que me enamore de ellas. Soy una mujer difícil de enamorar, no de que me enamoren, sino de enamorarme; he ido comprendiendo que me cuesta más esfuerzo que a los demás aquello de “encariñarse”, conocer a alguien, hacer click, empatía inmediata e instantáneamente el amor –en cualquiera de sus manifestaciones- se hace presente. Yo no puedo, simplemente no puedo. Mis querencias son pocas pero constantes. Por lo tanto me he enamorado dos veces y media aunque suene ridículo, la primera vez: fantástico; la segunda: caótico, y la media restante: insufrible, así que no hubo oportunidad de que se convirtiera en amor completo; cuando no te dan permiso de enamorarte más, pues no te enamoras y ya.

Bien, pero no es este mi tema. Hoy salí a comer con un grupo de hombres, tan homosexuales como yo pero hombres a fin de cuentas. Algunos mis amigos, otros agregados y definitivamente todos guapísimos. Me hicieron el día y me di cuenta que mi fobia al género masculino no es real, es solo un disfraz de los tantos que me he comprado a lo largo de mi vida sin ninguna razón lógica aparente.

Sin embargo, en la soledad de mi cuarto, donde estoy escribiendo en este momento, caigo en cuenta que soy muy lesbiana; que los hombres son estupendos amigos, las mujeres son estupendas amigas también, pero esas pocas que mis ojos rara vez voltean a ver detenidamente, esas que roban mi atención y que me sacan la sonrisa son las que me hacen recordar que tal vez si puedo comprometerme, que tal vez no le tengo tanto miedo al amor, que sí puedo manejar el timón de mi barco, que no es necesario tensar el cuerpo y estar a la defensiva; que quizás no sea necesario correr despavoridamente cuando algún día una de esas me diga “te amo”.

Aunque la verdad, espero que para eso pase mucho tiempo, por lo pronto me conformo con gustarle a alguien y que me guste. Muero por volver a sentir eso otra vez, muero.


viernes, 3 de abril de 2009

Sin título #4

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Qué horrible sensación provoca la ansiedad. Es como un dolor físico, se mete en tu cuerpo y casi casi lo ves venir. Se instala y pareciera que quiere quedarse ahí a vivir contigo, después mágicamente desaparece hasta nuevo aviso. Uno no valora cuando las cosas van bien en el trabajo, en la pareja, con la familia y los amigos; da uno por hecho que las cosas deben ser así. Hasta que de pronto un evento sucede a otros y todo se desequilibra: el desempleo, la soledad que representa no tener una compañera amorosa, la familia que hace como que no pasa nada y los amigos desaparecen en el momento que uno más los necesita. Y nada va bien, pero tampoco nada está tan mal. El desempleo se cura con la búsqueda de un trabajo nuevo; el amor se puede compensar con cualquier encuentro sexual ocasional; la familia siempre está ahí y los amigos se hacen presentes cuando hay ocasión para reunirse.

He descubierto que aquello de que uno da sin esperar nada a cambio es una mentira disfrazada de humildad. Por supuesto que nadie hace nada gratis, todos queremos recibir algo a cambio. Las relaciones de cualquier tipo sí son relaciones de conveniencia; desafortunadamente esa palabra tiene una connotación negativa, demuestra una personalidad interesada. Pero la verdad es que sí, todos queremos contar con alguien, todos necesitamos un hombro para llorar, unos brazos que nos cobijen, una palabra amable, una sonrisa, y nada de esas cosas se obtienen gratuitamente.

De cualquier manera me imagino que cuando uno atraviesa por una situación difícil la perspectiva se magnifica y todo se ve más grave y grande de lo que es en realidad.


lunes, 30 de marzo de 2009

Rarezas

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Es extrañísimo. Uno sabe perfectamente que no debe seguir en el mismo lugar y sin embargo no se mueve. Como si fuera al revés, como si fuera el mejor lugar donde uno pudiera estar. Y aún sabiendo el coste, el desgaste, la pérdida de tiempo, uno sigue ahí. Como esperando que el resultado esta vez sea diferente por arte de magia o tal vez porque los planetas se alinearon o mis ángeles decidieron darme una sorpresa hoy. Y no, no pasa nada. Todo sigue igual. ¡Y cómo no van a seguir las cosas igual si jamás he cambiado el proceder! Sigo ahí, quietecita, esperando no sé qué. Esperando que reaccione no sé quién. Esperando, esperando, esperando.

Pero lo peor es que yo sé que nada va a cambiar, pero mi corazón y/o mi cerebro siguen necios creyendo que sí, como si ellos tuvieran algún privilegio especial o alguna injerencia divina que pudiera hacer cambiar las cosas a su favor. Pero estoy hasta la madre –y no es queja ya que no hago nada para resolver la situación-, todos los días creo que es el día en que me voy a armar de valor y será el último de ser la que siempre esté. Ya quiero moverme, quiero voltear a otro lado, quitarme las anteojeras para no mirar solo de frente.

Sé que el día tiene que llegar, pero sobre todo sé que soy yo quien tiene que iniciar el cambio.



jueves, 19 de marzo de 2009

Mi luz

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¿Cómo puedes decirle a alguien que no amas que lo amas? O peor aún, ¿cómo puedes decirle e alguien que amas que no lo amas?

Estás tan distante y sin embargo sigues tan cerca. Tus ojos me buscan y yo lo sé. Tu boca dice que no pero ellos no mienten. Me asusta lo que pasa en mi interior. No sé qué revolución nace en mí, evado los recuerdos, los alejo y de pronto me encuentro vacía de mi historia de ti.

Y jugamos a no querernos, a no extrañarnos, nos empeñamos por mantener una relación amistosa, cordial, pero que nunca funciona. Si me distraigo me espías, si te ausentas te extraño, si estamos juntas el ambiente se tensa. Y de pronto te metes en mi cama, con tu voz me seduces, tus ojos me hablan mientras tus manos me desnudan. Tan culpable te sientes por estar dentro de mi cuando le perteneces a alguien más. Al día siguiente no hablamos del tema, aquí nunca pasó nada. Nadie lo sabe, ni siquiera tú y yo…

No sé porque cuánto tiempo, pero por lo pronto sigues siendo la luz de mis ojos.

martes, 3 de febrero de 2009

¡Ciber-ayuda!

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Apelo a la ayuda de todos los bloggeros que acceden a este espacio. Sucede que son casi tres meses de una ausencia al principio impuesta y más tarde, acostumbrada. Resulta que mi ciber-gurú está cada vez más y más ocupada en sus múltiples actividades. Eso de trabajar en una institución educacional, ser productora de cine y atender a la novia le restan tanto de su tiempo que cuando por fin logro verla, lo único que no hacemos es hablar de mis dudas cibernéticas para dedicarnos de lleno a disfrutar de nuestras acostumbradas charlas verborréicas.

El punto importante de esta petición, es que no tengo idea de cómo agregarle cositas a mi blog: la aplicación para poner música, el reloj, y tantas cosas simpáticas y bonitas que quiero que sean parte del mío.

Por favor, alguien apiádese de esta mujer chancla, soltera, dejada, desquerida y neófita en materia blogueril.

De antemano mil gracias y muchos besos a todos y cada uno.